¿El placer anal te intriga tanto como te genera preguntas? En Goliate, además de diseñar productos (todos fabricados en Francia) para acompañarte en la exploración de tu propio placer, estamos aquí para responder a todas las dudas que puedas tener sobre el tema.
El ano y el recto son zonas ricamente inervadas, lo que significa que son sensibles y perfectamente capaces de producir placer -incluso orgásmos- cuando se estimulan. A través del coito anal, el anilingus o caricias externas bien realizadas alrededor del ano, las sensaciones anales pueden traer sorpresas maravillosas y un auténtico éxtasis. En solitario durante la masturbación, en pareja, con un sextoy, con los dedos, con un pene... todo vale. Solo queda soltar esos temores que, después de todo, son completamente normales, informándote sobre el sexo anal para poder relajarte y descubrir algunas sensaciones realmente fabulosas.
Tengo miedo de que duela
Este miedo es extremadamente común, ¡y además es legítimo! ¿Por qué? A diferencia de la vagina, el recto no se lubrica de forma natural. Esto significa que la penetración -ya sea con un objeto, un pene o incluso un dedo- puede provocar cierta molestia (fricción, falta de deslizamiento...). Así que tener reparos ante la posibilidad de sentir dolor durante el sexo anal es completamente normal.
Nuestros consejos
La solución es sencilla: ¡utiliza un lubricante! El lubricante es el compañero perfecto y tranquilizador para la penetración anal, uno que realmente no deberías saltarte, ya que es imprescindible. ¡Así es como funciona la naturaleza! Más allá de usar el lubricante como tu "sistema de apoyo", te recomendamos ir paso a paso: si es tu primera vez, empieza con caricias anales y juega con tus dedos o los de tu pareja. El objetivo es acercarte a esta zona erógena de tu cuerpo con confianza, para que puedas familiarizarte con ella y explorarla a tu propio ritmo.
En Goliate hemos pensado en tu placer con nuestra gama de cosmética íntima, con fórmulas a base de agua, no grasas, elaboradas con ingredientes naturales que respetan tu zona íntima y certificadas ecológicas. Compatibles con sextoys y plugs de silicona, aportan la humedad que necesita el juego anal. Con ellas, puedes lanzarte con suavidad a descubrir tu placer, en solitario o en pareja.
Tengo miedo de tensarme y bloquear la penetración
¡Entendemos totalmente este miedo! Cuando sientes aprensión, tu cuerpo puede tensarse de forma involuntaria. Esto no siempre impide la penetración, pero sí puede provocar dolor. Entonces, ¿cómo relajarse?
Nuestros consejos
Primero, asegúrate de que realmente quieres probar el placer anal y de que te sientes totalmente segura y cómoda con tu pareja y tu entorno. ¡Nunca te fuerces a descubrir un placer solo por descubrirlo! Escúchate a ti misma. Si el deseo está realmente ahí, tómate tu tiempo para acercarte a la zona en una postura cómoda. ¡No hace falta empezar con un sextoy, que podría sorprenderte demasiado rápido! Empieza con tus dedos, con caricias suaves alrededor del ano y en su entrada. Cuanto más placer sientas, más te relajarás y enviarás una señal positiva a tu mente. Tu esfínter anal (el músculo que rodea el recto, que puede "cerrarse" y bloquear la penetración) se relajará con más facilidad. ¡A esto lo llamamos dilatación!
Hemos diseñado el Gel Relajante Anal, profundamente calmante. Está formulado con aceites esenciales de estragón, pimienta negra, romero y gaulteria -conocidos por sus propiedades relajantes-, junto con benjuí y ginseng, dos plantas que potencian el placer. Combina además a la perfección con nuestra gama de cosmética íntima y ayuda a calmar las pequeñas microrroturas: la combinación perfecta para una sexualidad basada en soltarse por completo.
Tengo miedo de que no esté limpio
Otra preocupación muy común. Pero aquí va la buena noticia: al igual que la vagina se limpia sola (como también lo hace el ojo, por cierto), el recto es capaz de la misma proeza. Dicho esto, nunca puedes estar 100% segura de lo que ocurre ahí dentro, y el propio ano puede agradecer una pequeña ayuda. No se trata solo del orificio externo, sino también de la entrada al recto, una zona que sí puedes limpiar.
Nuestros consejos
Una buena higiene íntima es evidentemente importante, especialmente después de ir al baño. Usa agua y un jabón suave, sobre todo si tienes previsto practicar sexo con placer anal incluido. Una opción "segura" que tranquiliza a mucha gente es hacerse una ducha rectal (enema). Eso sí, asegúrate de seguir bien el proceso. Normalmente se utiliza una perilla de enema para llenar el recto de agua. Una vez liberada (tras retenerla unos segundos), esa agua arrastra los posibles restos de heces. ¡Sigue bien las instrucciones! Dicho esto, ten cuidado de no abusar de los enemas, ya que a la larga pueden alterar el equilibrio de tu flora (la misma flora implicada en la limpieza rectal). Por último, ten en cuenta que, por razones de higiene -y para protegerte de las ITS-, usar preservativo puede ser de gran ayuda.
Tengo miedo de usar un sextoy
Buena noticia: nada dice que tengas que usar un sextoy para explorar el placer anal. Depende totalmente de ti, ¡y hay ventajas e inconvenientes en ambos casos!
Nuestros consejos
Si eres principiante, evita los juguetes "de gran tamaño", que pueden resultar abrumadores y que a menudo carecen de base ensanchada -ese "brazo" ensanchado que evita cualquier riesgo de que el juguete quede completamente absorbido (tranquila, esto no es muy frecuente, especialmente con los juguetes más grandes). La opción ideal: un plug anal fino y curvado, perfectamente adaptado al juego anal. ¡Puede ayudarte a familiarizarte con esta zona con suavidad! Y si además vibra, la experiencia puede ser aún más sorprendente: el plug puede guiarte poco a poco hacia un placer más intenso. Te recomendamos Plop — Plug anal vibrador con mando a distancia. En el caso de los hombres, usar un masajeador de próstata ofrece un doble efecto, combinando la estimulación anal con la estimulación prostática. Por supuesto, si prefieres usar los dedos para tener un control más preciso, eso también funciona genial, aunque contorsionarte durante la masturbación no siempre es fácil. ¡Precisamente por eso un plug suave y tranquilizador puede venirte muy bien!
Tengo miedo de que no me guste o de no sentir nada
Es totalmente posible: ¡quizá el placer anal simplemente no sea lo tuyo! Aun así, si sientes verdadera curiosidad por probarlo, merece la pena intentarlo. Irás construyendo tu propia experiencia y, poco a poco, o le vas cogiendo el gusto... o decides que no es para ti.
Nuestros consejos
Ir poco a poco te da la libertad de descubrir tus sensaciones a tu propio ritmo. Ten en cuenta que el placer anal puede llevar al orgasmo, especialmente cuando se estimulan al mismo tiempo otras zonas erógenas (vagina, clítoris, próstata...). Por ejemplo, el masaje testicular en los hombres, o la estimulación de la vulva en las mujeres, puede intensificar el placer y ayudar a que la zona anal se suelte. Todo esto para decir que el placer anal suele ser más fácil de adoptar cuando forma parte de un contexto más amplio, construido sobre placeres que ya conoces y disfrutas. Este enfoque te ayudará a sentirte cómoda con él y a afinar tus sensaciones alrededor de esta zona. Por supuesto, si después de varios intentos -siempre con consentimiento- sigues sin sentir nada convincente, eres totalmente libre de cerrar el capítulo del placer anal. Hay mil y una formas de sentir placer, mil y una formas de vivir tu sexualidad, mil y una formas de amar y de experimentar orgasmos. Encuentra las que son adecuadas para ti: eso es lo único que realmente importa.